La guerra del 79, tiene su colofón caricatural en la guerra del pisco con Chile, que con el nuevo Pisco 7,9, inventado “genialmente” a la hora dolorosa de la extremaunción, el gobierno pretende agradecer, extraña, indecente e interesadamente a la desprendida ayuda internacional que recibimos después del terremoto del 15 de agosto.
El gobierno, piensa que los extranjeros son tan imbéciles como los peruanos, de los cuales tiene la certitud y asume que nadie dirá nada de la enorme vulgaridad de promocionar sibilinamente, la legitimidad del origen peruano del famoso aguardiente, aunque para ello, tenga que servirse de la inmensa devastación natural asesina, que no termina de sembrar el drama en nuestro pais y que alcanzó la magnitud 7,9 Richter.
Pisco 7,9, es la invención de un oportunismo flagrante, cuyos insumos inspirativos se sirven de hasta ahora 513 cadáveres y centenas de heridos, producto de una traumática deflagración telúrica que se abatió sobre el sur del Perú y cuyas consecuencias incuantificables nos espeluznan y conmueven a todos los peruanos del Perú y del mundo.
Esta es la filosofía oportunista del gobierno aprista y de sus allegados, una renuncia total a la ética y a la moral elemental, un saludo gallardo a la criollada que recibirá, sin duda, el púdico nombre de operación marketing, que ya provoca una airada reprobación nacional, pero que deja también, indeleble y gráficamente, las emanaciones alcoholizantes de una iniciativa infeliz y de pésimo gusto del gobierno, cuando sobre la tabla hay mucho que amasar, mucho que reflexionar y nada de tiempo que perder.
El gobierno debe atarearse a vislumbrar las alternativas de reconstrucción, velar que esta no caiga en la inoperancia, una vez más, como las tristes experiencias del pasado, cuando los gobiernos de turno, después de cada devastación producida por la cólera de la naturaleza, crearon las famosas Corporaciones de Reconstrucción y Fomento que en la práctica, fueron nidos sobre poblados de una burocracia inútil y dispendiosa, que no llegaron a reconstruir nada, fuera de algunos símbolos de concentración masiva, como estadios, algunas escuelas y muchas iglesias.
Toda reconstrucción seria deberá comenzar por el reconocimiento presupuestal de partidas destinadas a la prevención de catástrofes naturales, en armonía con el carácter ambiental de la espaciosa zona sísmica sobre la cual habitamos. Serán necesarios estudios intensos y profundos para determinar, en el marco de un programa de desarrollo coherente, los objetivos sociales y económicos que debe contener la acción pública del Estado, en el rediseño rápido y eficiente de una estructura urbana moderna, que contemple su interacción con las necesidades sociales en el ámbito departamental y regional. Hara falta una revisión fundamental del funcionamiento de los sistemas de defensa civil, dotándolos de una estructura eficaz y, sobre todo, dotándolos de recursos permanentes y disponibles en cualquier circunstancia en que la fatalidad convoque su participación. Es urgente redefinir el concepto de “Estado de Emergencia”, disgregando clara y eficazmente sus etapas y sus competencias intersectoriales e institucionales; que cada quien sepa qué hacer y cómo hacer, incluida la Presidencia de la Republica, para evitar la desolada y desolante conducta deanbulatoria e inoperante del jefe del Estado y de sus ministros.
La comunicación, que se ha revelado de una incompetencia mortífera e inaceptable, debe ser completamente revisada y substituida por una red permanente de emergencias, concebida en varias alternativas y sobre diferentes escenarios virtuales imaginados e imaginables, extendiendo su campo de acción a la vertiente de los transportes y de las vías de comunicación, para prever defectos y variables de substitución en caso de devastación natural u otros.
Producida la catástrofe, nunca más deberá reproducirse el tristísimo espectáculo de cadáveres esperando las diligencias mortuorias, como el acta de defunción, o las improvisadas bolsas negras, substitutorias degradantes de los catafalcos, o las ordenes del levantamiento que no llegaron o llegaron demasiado tarde, provocando la descomposición por la ausencia también total de una cobertura de refrigeración.
Sobre los heridos, hay que repensar todo para evitar los chocantes espectáculos de no disponer de ambulancias ni del socorro motorizado necesario, ni de los medios económicos para el transporte hacia otros hospitales o de prever un sistema de participación social en casos como este.
Será útil también, un código de conductas claro que extirpe toda tentativa de politizar una catástrofe que sume en el dolor a la totalidad de los peruanos
y que, el apetito innoble de la figuración, con finalidades de rédito político, al mancillar la dignidad de todos, mancilla también la imagen de nuestro pais,
pais que aparece ante los ojos del mundo, como una nación miserable hasta en el aspecto cívico y espiritual. Este código debe tocar también, la
irreflexiva genuflexión a los intereses políticos de ciertos articulistas, que no supieron dejar de lado sus inclinaciones partidarias, para disparar sin ritmo
ni tino en el momento en que la razón y las convenciones morales imponían la tregua. Hay, dos maneras de señalar los errores en estas
circunstancias, mostrándolos con un índice respónsale, o con un índice condenatorio y acusador…
palpitaciones y aproximaciones severas sobre lo que no somos y sobre lo que creemos no ser
sábado, 25 de agosto de 2007
jueves, 23 de agosto de 2007
QUE POCA COSA ES EL HOMBRE
(Vira Gasot)
El horror, transforma el gesto en inelegancias desmesuradas y la palabra, gruesa y atorada de nudos, se silencia y renuncia a reivindicar su utilidad, cuando el sonido de la devastación que engendra la tierra, envuelve el horizonte de polvo, con el bullicioso resultado mortífero de su cólera, cólera que apacigua, transitoriamente, nuestra condición de petulantes, nuestras ínfulas sediciosas de vanidad, nuestros humos de soberbia orgullosa que sitúan al hombre en el epicentro de una universalidad de miasmas:
Somos muy poca cosa frente a la naturaleza, somos poca cosa para el universo, somos un caos de fragilidad extrema y aún asi, abjuramos de la humildad, repudiamos la razón, desdeñamos la inteligencia de los animales y de los insectos y aún asi, nuestra egolatría fatua continua a provocar al magma y al ozono, y aún asi, seguimos mostrándonos como superhombres hinchados de saber y de ciencia, en la competición absurda por mantener la horrible irracionalidad discriminatoria, la horrible cara de la sociedad de divisiones y de la marginación en nombre de un progreso que no llega a todos y que se detiene en la puerta, desvencijada e inmutable de los más, siendo, lo únicamente cierto, que de hombres, solo tenemos el barro…
Los que extrapolaron otorgando sibilinamente a Ica el carácter de provincia encaramada en la ojiva del cohete, en la rampa del despegue, asociándola demagógicamente a otras latitudes que como en Irlanda, ha dejado penetrar la ostentosa factoría de las ilusiones económicas, sin resultados sociales de elocuencia, deben haber escondido la cara de vergüenza por que habría sido necesario que un terremoto, fluctuante entre 7 y 8 grados Richter, desmintiera sin piedad la farsa argumental de sus elucubraciones.
Estos comedidos defensores del liberalismo patibulario y canibalístico, que ponderaban hasta el delirio sus loas y salmodias capitalistas de una ilusoria prosperidad, por la implantación fortuita de una red de explotación agroindustrial de jugosas simetrías exportadoras, han permitido ser desmentidos por la fatalidad telúrica de la verdad. En Ica no había sino, un cascaron de miserables construcciones de barro y de quincha, la estructura de sus muros solo hablan de improvisación y de miseria, de un esqueleto descalcificado y anémico, de los residuos enmascarados del subdesarrollo cruel y crónico que sobrevive en las entrañas de la ciudad, con sus servicios sociales que datan del siglo 18, con hospitales descalabrados y con dispensarios de salud limitados y casi inexistentes, con una población demunida y remitida a una cotidianidad estricta de “dia a dia”, sin reservas de alimento ni de agua, ni siquiera para dos dias ; una población peruana que desfila vergonzosamente en los noticieros de información del mundo, en las mismas posturas de desesperación que la adversidad desampara a otras poblaciones miserables como en Biafra u Etiopia, suscitando en el corazón de las gentes, un sentimiento de piedad y de conmiseración.
Las groseras falsificaciones de solidaridad, ejemplarizadas en el gesto oportunista de muchos de los políticos en penuria de ranking, con el Presidente de la República a la cabeza, se han servido del marketing para competir y traficar con los sentimientos y con la desolación de los pueblos devastados, pero lo más grave, tampoco no lo es la condenable aparición masiva de maleantes y de ladrones, que también es un indicio social elocuente de nuestra indigencia extrema, sino la opacidad, la intransparencia en la distribución de las donaciones internacionales, la fabricación irrefutable del desorden, la sospechosa anarquía impuesta desde lo alto para revolver el rió y la tentación de convertirse en pescadores.
Hay que reconstruir, es cierto, pero devastando las mentalidades atrofiadas que dividen al Perú entre los que lo tienen todo y los que nada tienen. Todo damnificado es potencialmente un desheredado precoz, que ya conoce su destino en la sociedad que se divide en clases: la exclusión y su alejamiento a los extramuros de la ciudad; en viviendas nuevas, bien evidentemente, pero diseñadas al precio de su fragilidad económica, al precio del desprecio que la sociedad establece para los pobres, sociedad aquella que durante pocos minutos se dejó llevar por el fabuloso impulso de la solidaridad general, para volver, casi inmediatamente, a la odiosa filosofía del “tanto tienes, tanto vales”, vigente en el Perú, antes y después de cada terremoto.
El horror, transforma el gesto en inelegancias desmesuradas y la palabra, gruesa y atorada de nudos, se silencia y renuncia a reivindicar su utilidad, cuando el sonido de la devastación que engendra la tierra, envuelve el horizonte de polvo, con el bullicioso resultado mortífero de su cólera, cólera que apacigua, transitoriamente, nuestra condición de petulantes, nuestras ínfulas sediciosas de vanidad, nuestros humos de soberbia orgullosa que sitúan al hombre en el epicentro de una universalidad de miasmas:
Somos muy poca cosa frente a la naturaleza, somos poca cosa para el universo, somos un caos de fragilidad extrema y aún asi, abjuramos de la humildad, repudiamos la razón, desdeñamos la inteligencia de los animales y de los insectos y aún asi, nuestra egolatría fatua continua a provocar al magma y al ozono, y aún asi, seguimos mostrándonos como superhombres hinchados de saber y de ciencia, en la competición absurda por mantener la horrible irracionalidad discriminatoria, la horrible cara de la sociedad de divisiones y de la marginación en nombre de un progreso que no llega a todos y que se detiene en la puerta, desvencijada e inmutable de los más, siendo, lo únicamente cierto, que de hombres, solo tenemos el barro…
Los que extrapolaron otorgando sibilinamente a Ica el carácter de provincia encaramada en la ojiva del cohete, en la rampa del despegue, asociándola demagógicamente a otras latitudes que como en Irlanda, ha dejado penetrar la ostentosa factoría de las ilusiones económicas, sin resultados sociales de elocuencia, deben haber escondido la cara de vergüenza por que habría sido necesario que un terremoto, fluctuante entre 7 y 8 grados Richter, desmintiera sin piedad la farsa argumental de sus elucubraciones.
Estos comedidos defensores del liberalismo patibulario y canibalístico, que ponderaban hasta el delirio sus loas y salmodias capitalistas de una ilusoria prosperidad, por la implantación fortuita de una red de explotación agroindustrial de jugosas simetrías exportadoras, han permitido ser desmentidos por la fatalidad telúrica de la verdad. En Ica no había sino, un cascaron de miserables construcciones de barro y de quincha, la estructura de sus muros solo hablan de improvisación y de miseria, de un esqueleto descalcificado y anémico, de los residuos enmascarados del subdesarrollo cruel y crónico que sobrevive en las entrañas de la ciudad, con sus servicios sociales que datan del siglo 18, con hospitales descalabrados y con dispensarios de salud limitados y casi inexistentes, con una población demunida y remitida a una cotidianidad estricta de “dia a dia”, sin reservas de alimento ni de agua, ni siquiera para dos dias ; una población peruana que desfila vergonzosamente en los noticieros de información del mundo, en las mismas posturas de desesperación que la adversidad desampara a otras poblaciones miserables como en Biafra u Etiopia, suscitando en el corazón de las gentes, un sentimiento de piedad y de conmiseración.
Las groseras falsificaciones de solidaridad, ejemplarizadas en el gesto oportunista de muchos de los políticos en penuria de ranking, con el Presidente de la República a la cabeza, se han servido del marketing para competir y traficar con los sentimientos y con la desolación de los pueblos devastados, pero lo más grave, tampoco no lo es la condenable aparición masiva de maleantes y de ladrones, que también es un indicio social elocuente de nuestra indigencia extrema, sino la opacidad, la intransparencia en la distribución de las donaciones internacionales, la fabricación irrefutable del desorden, la sospechosa anarquía impuesta desde lo alto para revolver el rió y la tentación de convertirse en pescadores.
Hay que reconstruir, es cierto, pero devastando las mentalidades atrofiadas que dividen al Perú entre los que lo tienen todo y los que nada tienen. Todo damnificado es potencialmente un desheredado precoz, que ya conoce su destino en la sociedad que se divide en clases: la exclusión y su alejamiento a los extramuros de la ciudad; en viviendas nuevas, bien evidentemente, pero diseñadas al precio de su fragilidad económica, al precio del desprecio que la sociedad establece para los pobres, sociedad aquella que durante pocos minutos se dejó llevar por el fabuloso impulso de la solidaridad general, para volver, casi inmediatamente, a la odiosa filosofía del “tanto tienes, tanto vales”, vigente en el Perú, antes y después de cada terremoto.
martes, 24 de julio de 2007
LA CIA, DETRAS DE LA "EXTORSION"
(Vira Gasot)
La palabra “extorsión”, en su acepción que evoca el chantaje, no puede haber sido mejor elegida para definir la actitud del Doctor García, de instrumentalizar la represión dictatorial bajo la grosera cobertura de una pirueta jurídica, que busca combatir por la fuerza, la creciente protesta popular, so pena de la despreciable amenaza punitiva: El que haga o se pliegue a las huelgas, será sancionado con penas de inhabilitación… Iría, más de acuerdo con la progresiva intolerancia autocrática y el derive dictatorial que asume el régimen, la prohibición definitiva del derecho de huelga, invocando razones que sin duda, el presidente encontrará, en el frondoso florilegio de sus desvaríos.
El Doctor García, ha escogido la fórmula tan cara a los dictadorcillos sin horizonte, sin prestancia y sin la altura, de recurrir a la represión de los conflictos sociales, antes que atacar a las raíces visibles que entrañan los desacuerdos y que se sitúan en el área de la injusticia y la desigualdad… como todo el mundo lo sabe hasta el hartazgo… Pareciera que el Presidente, sigue al pie de la letra los viejos enunciados represivos que aconseja la CIA, en materia de represión sindical y contra las poblaciones en rebelión... Entre gallos y media noche, el gobierno sorprende también, al amparo de las prerrogativas que le otorgó el Parlamento, con un sorpresivo permiso para matar, con un pasaporte en blanco con destinación a la impunidad, que acuerda irresponsablemente a las fuerzas policiales y a las fuerzas armadas, cuando estas, en el ejercicio de sus canalladas criminales, provoquen la muerte o heridas irreparables.
Esta medida de un desatinito portentoso, ignora que en el terreno del Derecho Internacional, esta “protección jurídico-legal” no atenúa ni exime la responsabilidad directa de quien mata impunemente y que su sanción será tarde o temprano dirimida en los tribunales internacionales, con penas para el inspirador, en este caso GarCIA y para los instrumentalizadores directos. Véanse los casos ejemplares de la ex -Yugoeslavia.
La palabra “extorsión”, en su acepción que evoca el chantaje, no puede haber sido mejor elegida para definir la actitud del Doctor García, de instrumentalizar la represión dictatorial bajo la grosera cobertura de una pirueta jurídica, que busca combatir por la fuerza, la creciente protesta popular, so pena de la despreciable amenaza punitiva: El que haga o se pliegue a las huelgas, será sancionado con penas de inhabilitación… Iría, más de acuerdo con la progresiva intolerancia autocrática y el derive dictatorial que asume el régimen, la prohibición definitiva del derecho de huelga, invocando razones que sin duda, el presidente encontrará, en el frondoso florilegio de sus desvaríos.
El Doctor García, ha escogido la fórmula tan cara a los dictadorcillos sin horizonte, sin prestancia y sin la altura, de recurrir a la represión de los conflictos sociales, antes que atacar a las raíces visibles que entrañan los desacuerdos y que se sitúan en el área de la injusticia y la desigualdad… como todo el mundo lo sabe hasta el hartazgo… Pareciera que el Presidente, sigue al pie de la letra los viejos enunciados represivos que aconseja la CIA, en materia de represión sindical y contra las poblaciones en rebelión... Entre gallos y media noche, el gobierno sorprende también, al amparo de las prerrogativas que le otorgó el Parlamento, con un sorpresivo permiso para matar, con un pasaporte en blanco con destinación a la impunidad, que acuerda irresponsablemente a las fuerzas policiales y a las fuerzas armadas, cuando estas, en el ejercicio de sus canalladas criminales, provoquen la muerte o heridas irreparables.
Esta medida de un desatinito portentoso, ignora que en el terreno del Derecho Internacional, esta “protección jurídico-legal” no atenúa ni exime la responsabilidad directa de quien mata impunemente y que su sanción será tarde o temprano dirimida en los tribunales internacionales, con penas para el inspirador, en este caso GarCIA y para los instrumentalizadores directos. Véanse los casos ejemplares de la ex -Yugoeslavia.
sábado, 21 de julio de 2007
FUJIMORI YA ES SENADOR:ELECCIONES "CRUCIALES" EN JAPON
(Vira Gasot)
El Primer Ministro japonés, Shinzo Abe, políticamente hablando, se parece cada vez más a su equivalente local, en todo lo que tiene de mediocridad y de incompetencia en el ejercicio de la primera magistratura. El Doctor García cumplirá pronto, un año de recorrido errático y altamente cuestionable, y, su homólogo nipón, también cumplirá pronto, un año de equivocaciones, desatinos y calamidades gubernamentales, duramente reprochados por una población que comienza a mostrar signos claros de hastío e irritación, mismo como en el Perú.
El Primer ministro de su Majestad Imperial, el Emperador Akihito, el terrible halcón nacionalista conservador, exhibe una caída libre y espectacular en los sondeos nacionales, con una taza de popularidad disminuida a porcentajes aparatosamente bajos, pareciéndose, como dos gotas de agua, a la vertiginosa caída de la versión cholocriolla: 35 % sobre diez meses de gobierno para Abe y 35% sobre un año para García, ¡ave maría!
Ambos políticos han sobrepasado la cincuentena, siendo más joven el nipón, solo con 52 años, pero ambos están al frente de dos imperios que reivindican la paternidad del sol, como dos sumo sacerdotes que dispendian un rico ritual dramático teatrero, en el fondo, y en la forma de oficiar la santa masa, para mejor aporrear al pueblo, cada uno en su estilacho nativo y vernacular aunque, el Doctor García, tenga más de sumo que de sacerdote, por su gran tamaño y por su incontrolable apetito para aproximarse, lo más posible, al óptimo de peso y al máximo de poder, que ese milenario deporte marcial exige, para llegar a ser único y exclusivo en el círculo del combate Sumo. Paradójicamente, ambos son devotos e hinchas practicantes de la austeridad…para los demás…
Para Abe, las cosas han comenzado a complicarse seriamente en su extenso archipiélago, de la misma forma que, las últimas manifestaciones que han inundado de descontento la extensa totalidad de las regiones en el Perú, y que han dado lugar a la ruptura del estado de gracia del que disponía el Doctor García, las cosas se le comienzan a complicar, seriamente también.
El Primer Ministro japonés, igual que su semejante peruano, ha descendido poco a poco en la consideración popular por una serie de ecándolos notorios, como el fiasco en la gestión de las pensiones de los salariados, habiéndose producido, en el sector de la seguridad social, una enorme hecatombe por la desaparición-confusión y deficiente homologación de más 50 millones de expedientes, cuyos montos no corresponden a las cotizaciones efectuadas por lo que, justificadamente, la población ha manifestado su cólera y su desaprobación al gobierno del Partido Liberal Demócrata, al que pertenece el señor Shinzo Abe.
Esta formación política, lleva en el poder más de medio siglo, tras una breve interrupción en 1993 y la actual coalición que forma con el Partido Centrista Komei, se ha manifestado incapaz de gobernar, además, por otra serie de escándalos a donde la mágica palabra que une y seduce, a los unos y a los otros, se llama corrupción y se aplica sin pudores ni remordimientos, salvo cuando se la descubre infraganti y desnuda, sin su “mawuashi”... En efecto, el Gabinete de Abe, cuenta en su haber con dos ministros dimisionarios y un suicidio, dos, salpicados por la práctica deshonesta de las sobre valoraciones, de las comisiones prohibidas y de otras tantas prebendas clásicas, comunes en el océano pacifico, restando en competición la candidatura a la deshonestidad total del actual Ministro de Agricultura, lo que viene a complicar las aspiraciones electorales de Abe, en la víspera de las elecciones senatoriales del próximo 29 de julio, dia patriótico en el Perú, dia en el que todos deberemos constatar, amargamente, la victoria de la indignidad en toda la línea y en la persona de un senador sátrapa, inteligente, pero despreciable.
En este clima de agitados reproches y de un ambiente de ingobernabilidad, el Japón entra a la última semana de campaña, bajo un telón de censura popular, y todo dependerá de la magnitud de la derrota anunciada en siete colores, par acelerar una posible evicción del Gabinete de Shinzo Abe o, incluso, de él mismo, con una nueva configuración partidaria de coaliciones multicolores. Los dados se echarán, también, para medir la suerte del prófugo peruano, Alberto Fujimori, quien aparece cándido y angelical por breves segundos solamente, en un spot publicitario del Nuevo Partido del Pueblo (NPP), en medio de otras celebridades locales que, como la Señora Yuko Tojo, nieta del General Hideki Tojo, ejecutado en la horca en 1948, por crímenes de guerra, suscitan un creciente interés, de proyecciones electorales insospechadas. Abe, también se sirve de la televisión como García y su lenguaje se amamanta también, de sendos acentos melodramáticos y tragicómicos: “Es crucial que ustedes me confieran los medios para proseguir con mis reformas…Yo les suplico por favor de confiarme vuestra fuerza…Yo no puedo permitirme de perder…”
Los parangones con el presidente García son abundantes, sobre todo, en esa línea dramático megalomaniaca y populista de sus discursos, que se inflan, unas veces de grandezas demagógicas vacuas, para enfrentar las disparidades y las injusticias sociales y otras, de dramatismos histrionizados hasta el borde de las lágrimas, para justificarse y convencer a una población que, como en el caso japonés, ya ha asumido, en la campiña, la actitud de abandonar las filas del PLD, por considerar que esa organización política ya no defiende sus intereses. Recordemos de paso, que el nuevo partido político del emperador de la corrupción y el crimen, el partido Komumin Shinto, es una formación política de derecha, escindida del partido del Primer Ministro.
El Primer Ministro japonés, Shinzo Abe, políticamente hablando, se parece cada vez más a su equivalente local, en todo lo que tiene de mediocridad y de incompetencia en el ejercicio de la primera magistratura. El Doctor García cumplirá pronto, un año de recorrido errático y altamente cuestionable, y, su homólogo nipón, también cumplirá pronto, un año de equivocaciones, desatinos y calamidades gubernamentales, duramente reprochados por una población que comienza a mostrar signos claros de hastío e irritación, mismo como en el Perú.
El Primer ministro de su Majestad Imperial, el Emperador Akihito, el terrible halcón nacionalista conservador, exhibe una caída libre y espectacular en los sondeos nacionales, con una taza de popularidad disminuida a porcentajes aparatosamente bajos, pareciéndose, como dos gotas de agua, a la vertiginosa caída de la versión cholocriolla: 35 % sobre diez meses de gobierno para Abe y 35% sobre un año para García, ¡ave maría!
Ambos políticos han sobrepasado la cincuentena, siendo más joven el nipón, solo con 52 años, pero ambos están al frente de dos imperios que reivindican la paternidad del sol, como dos sumo sacerdotes que dispendian un rico ritual dramático teatrero, en el fondo, y en la forma de oficiar la santa masa, para mejor aporrear al pueblo, cada uno en su estilacho nativo y vernacular aunque, el Doctor García, tenga más de sumo que de sacerdote, por su gran tamaño y por su incontrolable apetito para aproximarse, lo más posible, al óptimo de peso y al máximo de poder, que ese milenario deporte marcial exige, para llegar a ser único y exclusivo en el círculo del combate Sumo. Paradójicamente, ambos son devotos e hinchas practicantes de la austeridad…para los demás…
Para Abe, las cosas han comenzado a complicarse seriamente en su extenso archipiélago, de la misma forma que, las últimas manifestaciones que han inundado de descontento la extensa totalidad de las regiones en el Perú, y que han dado lugar a la ruptura del estado de gracia del que disponía el Doctor García, las cosas se le comienzan a complicar, seriamente también.
El Primer Ministro japonés, igual que su semejante peruano, ha descendido poco a poco en la consideración popular por una serie de ecándolos notorios, como el fiasco en la gestión de las pensiones de los salariados, habiéndose producido, en el sector de la seguridad social, una enorme hecatombe por la desaparición-confusión y deficiente homologación de más 50 millones de expedientes, cuyos montos no corresponden a las cotizaciones efectuadas por lo que, justificadamente, la población ha manifestado su cólera y su desaprobación al gobierno del Partido Liberal Demócrata, al que pertenece el señor Shinzo Abe.
Esta formación política, lleva en el poder más de medio siglo, tras una breve interrupción en 1993 y la actual coalición que forma con el Partido Centrista Komei, se ha manifestado incapaz de gobernar, además, por otra serie de escándalos a donde la mágica palabra que une y seduce, a los unos y a los otros, se llama corrupción y se aplica sin pudores ni remordimientos, salvo cuando se la descubre infraganti y desnuda, sin su “mawuashi”... En efecto, el Gabinete de Abe, cuenta en su haber con dos ministros dimisionarios y un suicidio, dos, salpicados por la práctica deshonesta de las sobre valoraciones, de las comisiones prohibidas y de otras tantas prebendas clásicas, comunes en el océano pacifico, restando en competición la candidatura a la deshonestidad total del actual Ministro de Agricultura, lo que viene a complicar las aspiraciones electorales de Abe, en la víspera de las elecciones senatoriales del próximo 29 de julio, dia patriótico en el Perú, dia en el que todos deberemos constatar, amargamente, la victoria de la indignidad en toda la línea y en la persona de un senador sátrapa, inteligente, pero despreciable.
En este clima de agitados reproches y de un ambiente de ingobernabilidad, el Japón entra a la última semana de campaña, bajo un telón de censura popular, y todo dependerá de la magnitud de la derrota anunciada en siete colores, par acelerar una posible evicción del Gabinete de Shinzo Abe o, incluso, de él mismo, con una nueva configuración partidaria de coaliciones multicolores. Los dados se echarán, también, para medir la suerte del prófugo peruano, Alberto Fujimori, quien aparece cándido y angelical por breves segundos solamente, en un spot publicitario del Nuevo Partido del Pueblo (NPP), en medio de otras celebridades locales que, como la Señora Yuko Tojo, nieta del General Hideki Tojo, ejecutado en la horca en 1948, por crímenes de guerra, suscitan un creciente interés, de proyecciones electorales insospechadas. Abe, también se sirve de la televisión como García y su lenguaje se amamanta también, de sendos acentos melodramáticos y tragicómicos: “Es crucial que ustedes me confieran los medios para proseguir con mis reformas…Yo les suplico por favor de confiarme vuestra fuerza…Yo no puedo permitirme de perder…”
Los parangones con el presidente García son abundantes, sobre todo, en esa línea dramático megalomaniaca y populista de sus discursos, que se inflan, unas veces de grandezas demagógicas vacuas, para enfrentar las disparidades y las injusticias sociales y otras, de dramatismos histrionizados hasta el borde de las lágrimas, para justificarse y convencer a una población que, como en el caso japonés, ya ha asumido, en la campiña, la actitud de abandonar las filas del PLD, por considerar que esa organización política ya no defiende sus intereses. Recordemos de paso, que el nuevo partido político del emperador de la corrupción y el crimen, el partido Komumin Shinto, es una formación política de derecha, escindida del partido del Primer Ministro.
miércoles, 18 de julio de 2007
PORQUE DEBE RENUNCIAR EL GABINETE
(Vira Gasot)
Hemos ingresado a una fase de agudización inevitable de las relaciones entre gobernantes y gobernados.
Este enfrentamiento que alcanza niveles de violencia inesperados, se inscribe en la lógica de una futura radicalización, aún más violenta, entre dos bastiones que defienden pronósticos de sociedad antagónicos, visiones dispares y contrapuestas sobre la idea que todos nos hacemos, a propósito de la forma que debe asumir nuestro pais, institucional y programaticamente, para combatir con eficacidad el viejo flagelo mortal del subdesarrollo, el atraso lacerante del inmovilismo social, que perpetua y agiganta las prerrogativas económicas y socio-culturales, de una reducida franja de la población, en desmedro de una mayoría que resiste, tenazmente y desde tiempos inmemoriales, a la desvalorización sistemática de sus derechos y condiciones de vida.
Esta inmensa mayoría, a través de sus organizaciones sociales y sindicales, se debate, hoy, en el peligroso cerco de la represión policial y contra la amenaza presidencial, vindicativa e insultante; para impedir su arrinconamiento definitivo, su destierro inexorable en el corredor de la precariedad de la subsistencia, en esa destinación ultimista que los sabios designios del neoliberalismo triunfalista y despótico, señalan como condición, sine qua non para alcanzar, paradoxalmente, el pleno desarrollo y el crecimiento… ¡la utopía demagógica del paraíso capitalista…!
Poco a poco, está desapareciendo la validez de los formatos democráticos institucionales establecidos por la constitución y las leyes, para disuadir la confrontación violenta, para dirimir, sobre bases del respeto mutuo e igualitario, para ponerse de acuerdo sometiéndose a los imperativos civilizados de la cordura, del diálogo sincero, de la negociación razonable y equilibrada; esos formatos se manifiestan, hoy por hoy, obsoletos e inútiles, porque el gobierno los está convirtiendo en mecanismos de incompetencia clamorosa, de fricciones inútiles, caducos para propiciar un diálogo social con resultados admisibles y realistas, porque sencillamente, la naturaleza y el carácter de las reclamaciones reivindicativas de la población sufriente, ya no pueden resolverse a partir de contraproposiciones vejatorias, de contraproposiciones paliativas, sin resultados concretos ni corto ni a mediano plazo.
Las reclamaciones sindicales, sobrepasan el concepto reivindicacionista, que evoca la práctica pasada de arrancar concesiones a cuenta gotas, ya no son limosnas las que se reclaman, son proyectos sociales y económicos de contenido real y no virtual, es la sed incontenible por el cambio profundo, la patriótica ambición de acceder al progreso general, porque los azules, tan pontificados de las cuentas del estado, puedan sacar, efectivamente, tangiblemente del rojo perpetuo, a la subsistencia deplorable y humanamente reprobable de la mortalidad infantil, de los hábitos infrahumanos de alimentación popular, de los simulacros de vivienda, dependientes de una infra valoración de sus materiales, de una juventud injustamente privada de porvenir, por las connotaciones elitistas y exclusivas del tipo de educación que se promueve, de la miseria galopante que desplaza a los peruanos a los rangos infamantes de la clasificación universal, en breve, se lucha para exigir un poco de dignidad en el corto plazo de existencia que nos acuerda la vida y por que todos tenemos el derecho de soñar con la prosperidad.
El conflicto y el choque se hacen inevitables, más aún, cuando el gobierno del Doctor García asume la equivoca postura de alinearse con los más perversos y oscuros métodos de explotación contemporánea, de fidelizar su militancia activa en los principios rectores de una economía deshumanizante y brutalmente antisocial, que únicamente acuerda validez a los conceptos economicistas de producción y productividad por encima de la necesaria consideración del ser humano, como objetivo y destinación fundamental de todos los esfuerzos de un gobierno sano y honesto. Choque inevitable por la naturaleza inflexible de sus opciones político gubernamentales, elegidas por intereses y conveniencias personales y partidarias, antes que por vocación de estadista y que se suscriben vergonzosamente, en los artículos constriñentes y obligatorios de pactos sincréticos avalados por las fuerzas todopoderosas de una derecha mediocre, traicionera y antinacional.
La aplicación de esta política, cuando encuentra obstáculos de talla, como las recientes manifestaciones multitudinarias de la CGTP y del SUTEP, no puede expresarse de otra manera que no sea por la represión inmediata y drástica, Es necesario instaurar, desde la óptica gubernamental, un espacio de “disciplina y orden”, principios de sabor dictatorial que además, tienen la virtud de poner una etiqueta de “intocable” a los escándalos que sacuden al Parlamento Nacional, convirtiéndolo en casa de citas, en un inmenso burdel, que en su significación primigenia atribuye: desbarajuste e inmoralidad a su funcionamiento. Ese estado “transitorio” delegado a las fuerzas armadas y policiales, tampoco pueden hacer olvidar el estado de bancarrota que atestigua el Gabinete del Castillo, su inercia clamorosa y su servilismo irreflexivo, ha convertido este estamento del gobierno en una Notaría que certifica las tomas de posición consternantes y temperamentales de su presidente. Asociar a todo esto el clima de corrupción y de incompetencia general de la administración pública, el movimiento guerrillero interno del partido gobernante, la ambivalencia acongojante de la posición que se asume frente a la extradición de Fujimori, todo esto justifica un cambio de rumbo, por eso, es impostergable la renuncia de los tres implicados principales, EL Primer ministro, el Ministro de Educación y el Ministro del Interior.
Hemos ingresado a una fase de agudización inevitable de las relaciones entre gobernantes y gobernados.
Este enfrentamiento que alcanza niveles de violencia inesperados, se inscribe en la lógica de una futura radicalización, aún más violenta, entre dos bastiones que defienden pronósticos de sociedad antagónicos, visiones dispares y contrapuestas sobre la idea que todos nos hacemos, a propósito de la forma que debe asumir nuestro pais, institucional y programaticamente, para combatir con eficacidad el viejo flagelo mortal del subdesarrollo, el atraso lacerante del inmovilismo social, que perpetua y agiganta las prerrogativas económicas y socio-culturales, de una reducida franja de la población, en desmedro de una mayoría que resiste, tenazmente y desde tiempos inmemoriales, a la desvalorización sistemática de sus derechos y condiciones de vida.
Esta inmensa mayoría, a través de sus organizaciones sociales y sindicales, se debate, hoy, en el peligroso cerco de la represión policial y contra la amenaza presidencial, vindicativa e insultante; para impedir su arrinconamiento definitivo, su destierro inexorable en el corredor de la precariedad de la subsistencia, en esa destinación ultimista que los sabios designios del neoliberalismo triunfalista y despótico, señalan como condición, sine qua non para alcanzar, paradoxalmente, el pleno desarrollo y el crecimiento… ¡la utopía demagógica del paraíso capitalista…!
Poco a poco, está desapareciendo la validez de los formatos democráticos institucionales establecidos por la constitución y las leyes, para disuadir la confrontación violenta, para dirimir, sobre bases del respeto mutuo e igualitario, para ponerse de acuerdo sometiéndose a los imperativos civilizados de la cordura, del diálogo sincero, de la negociación razonable y equilibrada; esos formatos se manifiestan, hoy por hoy, obsoletos e inútiles, porque el gobierno los está convirtiendo en mecanismos de incompetencia clamorosa, de fricciones inútiles, caducos para propiciar un diálogo social con resultados admisibles y realistas, porque sencillamente, la naturaleza y el carácter de las reclamaciones reivindicativas de la población sufriente, ya no pueden resolverse a partir de contraproposiciones vejatorias, de contraproposiciones paliativas, sin resultados concretos ni corto ni a mediano plazo.
Las reclamaciones sindicales, sobrepasan el concepto reivindicacionista, que evoca la práctica pasada de arrancar concesiones a cuenta gotas, ya no son limosnas las que se reclaman, son proyectos sociales y económicos de contenido real y no virtual, es la sed incontenible por el cambio profundo, la patriótica ambición de acceder al progreso general, porque los azules, tan pontificados de las cuentas del estado, puedan sacar, efectivamente, tangiblemente del rojo perpetuo, a la subsistencia deplorable y humanamente reprobable de la mortalidad infantil, de los hábitos infrahumanos de alimentación popular, de los simulacros de vivienda, dependientes de una infra valoración de sus materiales, de una juventud injustamente privada de porvenir, por las connotaciones elitistas y exclusivas del tipo de educación que se promueve, de la miseria galopante que desplaza a los peruanos a los rangos infamantes de la clasificación universal, en breve, se lucha para exigir un poco de dignidad en el corto plazo de existencia que nos acuerda la vida y por que todos tenemos el derecho de soñar con la prosperidad.
El conflicto y el choque se hacen inevitables, más aún, cuando el gobierno del Doctor García asume la equivoca postura de alinearse con los más perversos y oscuros métodos de explotación contemporánea, de fidelizar su militancia activa en los principios rectores de una economía deshumanizante y brutalmente antisocial, que únicamente acuerda validez a los conceptos economicistas de producción y productividad por encima de la necesaria consideración del ser humano, como objetivo y destinación fundamental de todos los esfuerzos de un gobierno sano y honesto. Choque inevitable por la naturaleza inflexible de sus opciones político gubernamentales, elegidas por intereses y conveniencias personales y partidarias, antes que por vocación de estadista y que se suscriben vergonzosamente, en los artículos constriñentes y obligatorios de pactos sincréticos avalados por las fuerzas todopoderosas de una derecha mediocre, traicionera y antinacional.
La aplicación de esta política, cuando encuentra obstáculos de talla, como las recientes manifestaciones multitudinarias de la CGTP y del SUTEP, no puede expresarse de otra manera que no sea por la represión inmediata y drástica, Es necesario instaurar, desde la óptica gubernamental, un espacio de “disciplina y orden”, principios de sabor dictatorial que además, tienen la virtud de poner una etiqueta de “intocable” a los escándalos que sacuden al Parlamento Nacional, convirtiéndolo en casa de citas, en un inmenso burdel, que en su significación primigenia atribuye: desbarajuste e inmoralidad a su funcionamiento. Ese estado “transitorio” delegado a las fuerzas armadas y policiales, tampoco pueden hacer olvidar el estado de bancarrota que atestigua el Gabinete del Castillo, su inercia clamorosa y su servilismo irreflexivo, ha convertido este estamento del gobierno en una Notaría que certifica las tomas de posición consternantes y temperamentales de su presidente. Asociar a todo esto el clima de corrupción y de incompetencia general de la administración pública, el movimiento guerrillero interno del partido gobernante, la ambivalencia acongojante de la posición que se asume frente a la extradición de Fujimori, todo esto justifica un cambio de rumbo, por eso, es impostergable la renuncia de los tres implicados principales, EL Primer ministro, el Ministro de Educación y el Ministro del Interior.
lunes, 16 de julio de 2007
¡LIBEREN A JAVIER DIEZ CANSECO, EN EL ACTO!
SUTEP: LA AGRESIVIDAD Y LA MENTIRA, ETERNOS MÉTODOS DEL APRA
(Vira Gasot)
Cuando, un Presidente de la República, cuyas fronteras electorales se establecen en el 20 % aproximado como las del Doctor García, quien fue elegido mayoritariamente, por la confluencia inesperada de factores políticos ajenos a una real implantación en las masas electorales, su legitimidad, técnica y moralmente hablando, es restringida.
Las condiciones que heredó para salir de este zócalo de inferioridad, la excelente situación económica a partir de la cual bien pudo inaugurar un primer año de gobierno aceptable, no han servido para inclinar a su favor la efervescencia y el apoyo de las masas, al contrario, las masas le dan la espalda, hasta con la modesta violencia de algunas piedras, violencia que censura indignada la prensa basura, amarillenta de diatribas y purulencias del estilo de“Correo”, violencia que no puede combatir, sin embargo, con la inmensa violencia de un estado que defiende el gran capital, como método e ideología gubernamental y que también se expresa en la violencia provocadora de estas cifras alarmantes: Del lado de la rentabilidad empresarial, incremento sustancial en los alrededores del 35, 40 % a junio de este año. Del lado de los salariados, desde la llegada del Apra al poder, el mínimo vital se estacionó en ¡500 soles!
Son, sin duda, los agitadores con sus discursos de un marxismo decadente y pasado de moda, los que azuzan para manipular las protestas, los que empujan a no aceptar la perpetuación de la explotación cotidiana que se agiganta, al mismo ritmo que se agigantan las cifras de la bonanza económica, que el presidente y sus aláteres cacarean y pontifican sin fallo.
De ese malentendido de legitimidad total, parten todos los excesos del Doctor García, de los excesos verbales hasta los excesos lamentables de sus medidas gubernamentales. Su manía de instrumentar la agresividad, impropia de un Jefe de Estado, lo ha llevado a insultar gravemente, como si tuviera deficiencias sicológicas mayores de reafirmación de la personalidad, o como si quisiera herir de muerte, en este caso, a los dirigentes del SUTEP, por haberse atrevido a cuestionar, legítimamente, una Ley plagada de incoherencias y que no les concierne.
Esa agresividad presidencial, sólo puede definirse a partir de una voluntariosa acometividad que parapeta, clamorosas Intenciones de provocación y ataque, que logra poner en evidencia, la imposición obligatoria de una imagen de superioridad que comienza a desmoronarse y que, a partir de sus iras incontenibles o de sus gritos esterentoreos y desgañitados, pretende, equívocamente, recuperar el terreno que velozmente pierde en la apreciación general.
Para completar la orfandad de un verdadero estilo, sensato y abierto a la discusión democrática que carece el actual gobierno (no como sus publicitadas demandas de participación, entre otros, a la prensa, que también enterró y abandonó), sus inmediatos colaboradores y el propio presidente en persona, practican el injurioso arte, del doble cañón, de la doble escopeta, de la doble moral, de la doble medida para juzgar las cosas o las personas, según se trate de apristas o de los otros, según se trate de Canchayas o de Benítez.
Hoy, por ejemplo, ante el anuncio de la continuación de la huelga del SUTEP, salen dos líderes con dos escopetas distintas: El primero, o la primera parlamentaria, invoca a los huelguistas a sentarse inmediatamente en la mesa de discusiones para afrontar los diferendos. El segundo, el Ministro Chang, niega toda posibilidad de discusión, si antes no se levanta la huelga. ¿Es esa la dialéctica política que se preconiza para hacer avanzar las cosas?
Y a ustedes, qué les parece…
¡LIBEREN A JAVIER DIEZ CANSECO, INMEDIATAMENTE!
(Vira Gasot)
Cuando, un Presidente de la República, cuyas fronteras electorales se establecen en el 20 % aproximado como las del Doctor García, quien fue elegido mayoritariamente, por la confluencia inesperada de factores políticos ajenos a una real implantación en las masas electorales, su legitimidad, técnica y moralmente hablando, es restringida.
Las condiciones que heredó para salir de este zócalo de inferioridad, la excelente situación económica a partir de la cual bien pudo inaugurar un primer año de gobierno aceptable, no han servido para inclinar a su favor la efervescencia y el apoyo de las masas, al contrario, las masas le dan la espalda, hasta con la modesta violencia de algunas piedras, violencia que censura indignada la prensa basura, amarillenta de diatribas y purulencias del estilo de“Correo”, violencia que no puede combatir, sin embargo, con la inmensa violencia de un estado que defiende el gran capital, como método e ideología gubernamental y que también se expresa en la violencia provocadora de estas cifras alarmantes: Del lado de la rentabilidad empresarial, incremento sustancial en los alrededores del 35, 40 % a junio de este año. Del lado de los salariados, desde la llegada del Apra al poder, el mínimo vital se estacionó en ¡500 soles!
Son, sin duda, los agitadores con sus discursos de un marxismo decadente y pasado de moda, los que azuzan para manipular las protestas, los que empujan a no aceptar la perpetuación de la explotación cotidiana que se agiganta, al mismo ritmo que se agigantan las cifras de la bonanza económica, que el presidente y sus aláteres cacarean y pontifican sin fallo.
De ese malentendido de legitimidad total, parten todos los excesos del Doctor García, de los excesos verbales hasta los excesos lamentables de sus medidas gubernamentales. Su manía de instrumentar la agresividad, impropia de un Jefe de Estado, lo ha llevado a insultar gravemente, como si tuviera deficiencias sicológicas mayores de reafirmación de la personalidad, o como si quisiera herir de muerte, en este caso, a los dirigentes del SUTEP, por haberse atrevido a cuestionar, legítimamente, una Ley plagada de incoherencias y que no les concierne.
Esa agresividad presidencial, sólo puede definirse a partir de una voluntariosa acometividad que parapeta, clamorosas Intenciones de provocación y ataque, que logra poner en evidencia, la imposición obligatoria de una imagen de superioridad que comienza a desmoronarse y que, a partir de sus iras incontenibles o de sus gritos esterentoreos y desgañitados, pretende, equívocamente, recuperar el terreno que velozmente pierde en la apreciación general.
Para completar la orfandad de un verdadero estilo, sensato y abierto a la discusión democrática que carece el actual gobierno (no como sus publicitadas demandas de participación, entre otros, a la prensa, que también enterró y abandonó), sus inmediatos colaboradores y el propio presidente en persona, practican el injurioso arte, del doble cañón, de la doble escopeta, de la doble moral, de la doble medida para juzgar las cosas o las personas, según se trate de apristas o de los otros, según se trate de Canchayas o de Benítez.
Hoy, por ejemplo, ante el anuncio de la continuación de la huelga del SUTEP, salen dos líderes con dos escopetas distintas: El primero, o la primera parlamentaria, invoca a los huelguistas a sentarse inmediatamente en la mesa de discusiones para afrontar los diferendos. El segundo, el Ministro Chang, niega toda posibilidad de discusión, si antes no se levanta la huelga. ¿Es esa la dialéctica política que se preconiza para hacer avanzar las cosas?
Y a ustedes, qué les parece…
¡LIBEREN A JAVIER DIEZ CANSECO, INMEDIATAMENTE!
domingo, 15 de julio de 2007
PRIMER MINISTRO: LLEGO LA HORA DE RENUNCIAR
(Vira Gasot)
“…La ira se acumula. Se sedimenta con el tiempo, como uno de esos callos amarillentos y duros, que son la suma de las cicatrices de incontables ampollas, llagas y cortes abiertos en las manos trabajadoras. Se alimenta de décadas de injusticia, desprecio y abuso, de cientos de de miles de horas, escuchando promesas incumplidas y rumiando frustraciones, de toneladas de trámites inútiles y petitorios extraviados en alguna dependencia, de miles de kilómetros caminados para terminar en el mismo punto…”
(Javier Diez Canseco)
Hace poco, la arrogancia de cómicas impostaciones, de súbitas exigencias evaluativas sobre el sector público, hacía pasear los histriónicos arrebatos del “tecnicismo racionalizador” del Doctor García, en los aireados y confortables salones de la burocracia. Arrebatos, que hasta amenazaron aplicarse a nuestros embajadores pero que, como en toda carrera de caballos locos, la parada es de burros; entonces, esas famosas evaluaciones se abandonaron, salvo para el sector magisterial que vió, claramente en esas imposiciones presidenciales, el propósito político falaz e inconfesable de su desestabilización sindical… a corto plazo. Nada más.
Con un puntero en la mano y con una pirámide vacía en notificaciones de ayuda visual, el “sesudo” discurso del Presidente hasta evocaba, citando con nombre propio a su digna esposa, esta célebre declaración: “Mi mujer me lo dice todos los dias, mañana tarde y noche, hay que evaluar para saber a dónde vamos…” Genial confesión que hoy se confirma, porque ni siquiera hemos llegado a determinar, evaluativamente, a dónde vamos y, por lo tanto, no podemos soñar de haber llegado a la antesala de la fijación de metas y mucho menos de objetivos…
El caos se instala. Decíamos ayer, que los mismos métodos de improvisación y de fantasiosas iluminaciones que en el pasado se aplicaron irresponsablemente y que dieron como resultado las catástrofes económicas devastadoras que todos conocemos, de nuevo se instalan en nuestro pais. Es clara la insolvencia de un presidente, que esgrime clamorosas inestabilidades sicológicas y por mucho querer parecerse populistamente al pueblo, asume un lenguaje, que al menos en el extranjero, se evalúa con desconcierto y con una cierta piedad, cuando por ejemplo, inaugura en la lexicología sociológica contemporánea, una nueva categoría social, “los comechados”.
Esta pasión por la evaluación debe ser recíproca, y en el otro platillo de la balanza, descubrimos que las organizaciones sociales han dado un primer y definitivo anuncio evaluativo claro y concreto de la actual acción gubernamental. Acción gubernamental que sintetiza una política de connivencias escandalosas con el gran capital, nacional y extranjero, que mitifica ad infinitum, una cacareada bonanza invisible e intangible para los pobres y que remacha su alianza con el imperio, en la declarada voluntad de instalar en nuestro país, los baldones antisociales del brutal neoliberalismo, con antifaz humano.
La evaluación del pueblo, dice no al triunfalismo exagerado del Doctor García y constata el imperativo de aglutinarse y fortalecerse porque la reacción ya ha sido enunciada: A más protesta del pueblo… más robocops…No queda otra cosa que forzar al gobierno a cambiar radicalmente su política hambreadora, ahora, en el acto. Por ello se impone, ineludiblemente, exigir la renuncia de Jorge del Castillo, el ineficaz y moribundo secretario y Primer Ministro, quien tuvo la osadía de anunciar la violenta represión, reiterando a los sindicalistas que, “guerra avisada no mata a muertos”, lo que trasformamos en: “guerra avisada, no resucita cadáveres”
Es imperativo también, constituir una plataforma coyuntural mínima, de todas las organizaciones concernidas, para exigir, en lo inmediato, la rápida liberación de Javier Diez Canseco, la renuncia obligatoria del Primer Ministro, del Ministro de Educación y del Ministro del Interior, actores mayores de la provocación y del génesis del conflicto, antes de reinstalar las negociaciones, brutalmente interrumpidas por el gobierno.
“…La ira se acumula. Se sedimenta con el tiempo, como uno de esos callos amarillentos y duros, que son la suma de las cicatrices de incontables ampollas, llagas y cortes abiertos en las manos trabajadoras. Se alimenta de décadas de injusticia, desprecio y abuso, de cientos de de miles de horas, escuchando promesas incumplidas y rumiando frustraciones, de toneladas de trámites inútiles y petitorios extraviados en alguna dependencia, de miles de kilómetros caminados para terminar en el mismo punto…”
(Javier Diez Canseco)
Hace poco, la arrogancia de cómicas impostaciones, de súbitas exigencias evaluativas sobre el sector público, hacía pasear los histriónicos arrebatos del “tecnicismo racionalizador” del Doctor García, en los aireados y confortables salones de la burocracia. Arrebatos, que hasta amenazaron aplicarse a nuestros embajadores pero que, como en toda carrera de caballos locos, la parada es de burros; entonces, esas famosas evaluaciones se abandonaron, salvo para el sector magisterial que vió, claramente en esas imposiciones presidenciales, el propósito político falaz e inconfesable de su desestabilización sindical… a corto plazo. Nada más.
Con un puntero en la mano y con una pirámide vacía en notificaciones de ayuda visual, el “sesudo” discurso del Presidente hasta evocaba, citando con nombre propio a su digna esposa, esta célebre declaración: “Mi mujer me lo dice todos los dias, mañana tarde y noche, hay que evaluar para saber a dónde vamos…” Genial confesión que hoy se confirma, porque ni siquiera hemos llegado a determinar, evaluativamente, a dónde vamos y, por lo tanto, no podemos soñar de haber llegado a la antesala de la fijación de metas y mucho menos de objetivos…
El caos se instala. Decíamos ayer, que los mismos métodos de improvisación y de fantasiosas iluminaciones que en el pasado se aplicaron irresponsablemente y que dieron como resultado las catástrofes económicas devastadoras que todos conocemos, de nuevo se instalan en nuestro pais. Es clara la insolvencia de un presidente, que esgrime clamorosas inestabilidades sicológicas y por mucho querer parecerse populistamente al pueblo, asume un lenguaje, que al menos en el extranjero, se evalúa con desconcierto y con una cierta piedad, cuando por ejemplo, inaugura en la lexicología sociológica contemporánea, una nueva categoría social, “los comechados”.
Esta pasión por la evaluación debe ser recíproca, y en el otro platillo de la balanza, descubrimos que las organizaciones sociales han dado un primer y definitivo anuncio evaluativo claro y concreto de la actual acción gubernamental. Acción gubernamental que sintetiza una política de connivencias escandalosas con el gran capital, nacional y extranjero, que mitifica ad infinitum, una cacareada bonanza invisible e intangible para los pobres y que remacha su alianza con el imperio, en la declarada voluntad de instalar en nuestro país, los baldones antisociales del brutal neoliberalismo, con antifaz humano.
La evaluación del pueblo, dice no al triunfalismo exagerado del Doctor García y constata el imperativo de aglutinarse y fortalecerse porque la reacción ya ha sido enunciada: A más protesta del pueblo… más robocops…No queda otra cosa que forzar al gobierno a cambiar radicalmente su política hambreadora, ahora, en el acto. Por ello se impone, ineludiblemente, exigir la renuncia de Jorge del Castillo, el ineficaz y moribundo secretario y Primer Ministro, quien tuvo la osadía de anunciar la violenta represión, reiterando a los sindicalistas que, “guerra avisada no mata a muertos”, lo que trasformamos en: “guerra avisada, no resucita cadáveres”
Es imperativo también, constituir una plataforma coyuntural mínima, de todas las organizaciones concernidas, para exigir, en lo inmediato, la rápida liberación de Javier Diez Canseco, la renuncia obligatoria del Primer Ministro, del Ministro de Educación y del Ministro del Interior, actores mayores de la provocación y del génesis del conflicto, antes de reinstalar las negociaciones, brutalmente interrumpidas por el gobierno.
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