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miércoles, 12 de septiembre de 2007

JAPÓN: CENTRO IZQUIERDA PROVOCA RENUNCIA DE ABE

El Primer Ministro del Japón acaba de tirar la esponja.

A menos de un año completo en el ejercicio del poder, el más joven de todos los primeros ministros de ese país, después de la guerra, se va sin pena ni gloria, a los 52 años de edad.

Había esperado impacientemente que su popularidad descendiera a menos de 30% para tomar esta sabia desición.

Cansado además, de no poder hacer frente a una serie de escándalos en “serie”, a bataholas y errores políticos mayúsculos que poco a poco, destiñeron la imagen primigenia de un tecnócrata de primera calidad, con su formación de élite en los mejores y más exclusivos centros de educación de su país, y, por añadidura, miembro de una dinastía de privilegiados y connotados políticos conservadores, “c’est fini”… todo esto ha terminado hoy, tristemente, desperdigado por los suelos.

Abe, de convicciones profundamente conservadoras y nacionalistas, fue elegido en septiembre del 2006, como Primer Ministro, en reemplazo de Junichiro Koizumi y, desde sus primeras desiciones, embarcó a su gobierno en múltiples desatinos cuyo paroxismo llegó a su máximo nivel, cuando se instaló, en la administración de la seguridad social, una endemoniada confusión de expedientes relativos al retiro de los trabajadores, con el cálculo de sus pensiones que no correspondían a los años de servicio prestados y otras informaciones insulares y ajenas.

En un país tan religiosamente sensible a este tema, la confianza del pueblo japonés casi desapareció por completo, y si a esto se adicionan los graves problemas de corrupción que ocasionaron, entre otros, el suicidio del Ministro de Agricultura y otros tantos yerros y desaciertos políticos, ello justifica el resultado desastroso que asi se expresó en las últimas elecciones de fines de julio, una consultación popular funesta que significó para el, personalmente, un duro revés, inaceptable e insostenible.

Abe, ha empleado sin embargo a la hora undécima, un lenguaje de claridades que aunque dolorosas, no dejan de ser honestas; desde el podio más alto de sus funciones ha admitido que la falta de confianza del pueblo japonés, lo inhabilita para continuar gobernando, aferrándose inútilmente a un poder que se le escapa de las manos, tal como lo había declarado al segundo dia de las elecciones: “Nada impedirá que yo continúe con las reformas emprendidas”, dijo, refiriéndose a la revisión de las relaciones conflictivas con China y Corea, a la substitución de la constitución pacífica heredada de los americanos, en 1947 y al nuevo rol del Japón en la escena internacional y militar.

Pero, las razones de fondo que han provocado este desenlace sorpresivo, pero nada sorprendente, se encuentran sin duda, en la desaprobación popular de la presencia naval japonesa en Afganistán, flota de auto-defensa desplegada en el Océano Indico desde el 2001, que en la Dieta, el Centro Izquierda de ese país, se ha encargado de cuestionar, garantizando el boicot de cualquier intención de aprobación de la ley de extensión logística, que ya ha sido prorrogada en once ocasiones anteriores y que expira el 1 de noviembre.

Abe, ya lo había anunciado en Sydney, luego de la Conferencia de la APEC, que el abandonaría sus funciones de Primer Ministro si no obtenía la prolongación del mandato de la misión naval de su país, en el apoyo de las operaciones de la coalición dominadas por los Estados Unidos. La renovación de su gabinete ministerial, el pasado 27 de agosto, no habría servido para nada y las miradas se concentran ahora en Taro Aso, viejo experto en relaciones internacionales, conservador y acerado nacionalista como Abe. Sin duda, es el candidato mejor posicionado para la sucesión, a quien tampoco se la deja mucho campo de maniobra, porque el gran cuestionado sigue siendo su partido, el Partido Liberal Demócrata.

martes, 11 de septiembre de 2007

LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE MAGDIEL

El tragaldabas petulante que dirige “El Correo”, el mismo que dicen que es el nieto pródigo del Amauta, escribía esta semana en su papelucho chistoso pero provocador, sus berrinches ultrasónicos de cortesana despechada, luego de que el Tribunal Constitucional colocara algunas estocadas certeras, sobre el lomo curtido de la creciente intolerancia persecutoria del gobierno, decretando la inconstitucionalidad parcial de la ley, conocida como ley anti ONG.

Sus aullidos, desgarrados y desgarradores, a falta de sustentación argumental válida o ingeniosa, se detenían a insultar y a cotejar su nombre con el nombre “Magdiel”, nombre de pila del Doctor Gonzáles Ojeda, miembro de TC, al que sus certitudes ególatras y vanidosas nominaban inaudito y raro; insinuando de paso, que el suyo propio, posee un atorrante grado de conspicuo y aventajado. Es su estilo: “solo yo y nadie más que yo.”

En este tópico amateur pero lastimoso, creo que asumir con auténtica decencia un nombre poco conocido en el Perú, es mucho más digno que portar con indecencia y maldad, un nombre conocido y de tan dignas como respetadas evocaciones en el mundo entero.

Pocos saben que el Doctor Magdiel Igdalías González Ojeda, es un viejo conspirador de los telares artesanales que tizaron en el Perú, hace más de 35 años, los rudimentos soponciales de la Cooperación Técnica Internacional. La constancia y tenacidad characata hicieron que este ilustre hijo de la ciudad blanca, consagrara algunos de sus años profesionales a la administración y al desarrollo de la cooperación, en su frágil faceta de filosofía y en su mancillada contextura de política con sus barnices variopintos y desabridos, pero siempre manteniendo coherencia y una cierta altura, hasta que el Apra la hizo trastabillar, para hacerla caer estrepitosamente en la confusión de veleidosas cacofonías, en la grosera ignorancia de sus finalidades, en la extrafalaria asignación de sus roles y en la trasnochada definición de sus competencias.

Es verdad que la cooperación internacional, esa manifestación de solidaridad universal que en sus orígenes movilizó a los paises desarrollados, comprometiendo una importante aportación económica consagrada en su PIB y con destinación hacia los paises sub-desarrollados del resto del mundo, fue un pequeño suspiro de mala conciencia, destinada hacia los paises que comenzaban a confirmar su posicionamiento ineluctable en los rangos inferiores de la distribución de la riqueza universal.

Pero más que suspiro de mala conciencia, fue un acto mezquino, la promoción de la dádiva internacional, el fomento de la limosna con etiquetas de generosidad teóricamente desinteresada, que no solo no atenuó la miseria, sino que engrandeció la mendicidad. Los estados donantes se dieron cuenta rápidamente, además, que un sistema bien organizado de cooperación internacional, caía como guante a la mano, a las nacientes exigencias de expansión económica y dominio estratégico en el que competían las naciones industrializadas y se lanzaron a embaucar al mundo entero con sus certitudes ciclópeas, asegurando que la disminución de la “brecha” que separaba a los pobres de los ricos, podía ser calafeteada filantrópicamente por la cooperación internacional, a través de una eficiente “transferencia de tecnologías.” Resultado, nosotros nos quedamos con las magras transferencias y ellos se quedaron con las deslumbrantes tecnologías. Asi conocimos las mentiras universales que supieron dar sustento a otras mentiras y mentirosos nacionales, que se matricularon inmediatamente en esta farsa de lucha contra el subdesarrollo, en esta filosofía de la sumisión, en esta alianza para el progreso, que en efecto hizo progresar hasta el delirio cibernético, únicamente a los más poderosos del planeta.

A más de 50 años de tan bravías exhortaciones, continuamos ahí donde siempre estuvimos, entre el emplasto y las muletas, y más impotentes aun ante los nuevos designios señalados para los 50 años a venir, y que ya se condensan en el nuevo eslogan mentiroso: “Objetivo del milenio, erradicar la pobreza extrema en el mundo…” Y… siempre, contando por su puesto, con la colaboración “desinteresada” de los poderosos paises ricos…

Más modernos y menos avergonzados, los paises capitalistas donantes actuales de cooperación internacional no reembolsable, asumen sin ambages que este rubro, forma parte de los objetivos económico y financieros de su política diplomática exterior y de sus estrategias nacionales para proyectar más allá de sus fronteras sus expectativas de influencia geoestratégica. Es evidente que los proyectos de cooperación internacional activos en un pais, facilitan las negociaciones y las grandes transacciones comerciales, inclinando la balanza en favor de los donantes. Sin embargo, esos proyectos no responden y nunca han respondido a las exigencias de desarrollo nacional. No existe o existe infinitesimalmente una cooperación desinteresada. La prueba irrefutable de esta conclusión, son los resultados en África o en América Latina, los mismos que después de medio siglo de presencia cooperante, ese concurso resulta banal y marginal a todo contexto de inversión estructural, indiferentes y extraños a los esfuerzos de los gobiernos nativos, por concentrar todos los recursos económicos nacionales y extranjeros en una propuesta sistémica y combatir el sub desarrollo de manera racional y coherente. Es más, la mayoría de los proyectos de cooperación en el Perú, han costado caro al erario nacional por la obligación nominal de las contrapartidas en bienes, servicios o recursos nacionales, sin contar que los montos globales de la cooperación, convenientemente publicitados por el donante y el receptor, esconden o hablan muy poco de los porcentajes de operación administrativa, que generalmente son elevados por los techos salariales y por las obligaciones de seguro y otros que aventajan al pais donante.

Ahora bien, qué diablos vienen ha hacer las llamadas ONG, en esta genérica y sombría introducción. Este será el tema de la segunda parte de estas conversaciones en la capilla. Naturalmente y hasta aquí, nos hemos referido a la globalidad de la Cooperación Internacional que, agregando la palabra “técnica”, nos introduce en el universo de relaciones que conciernen a los acuerdos bilaterales o multilaterales, de gobierno a gobierno y que son ejecutados por los organismos del estado receptor de la cooperación, a través de sus múltiples dependencias y ministerios oficiales.

En un esquema de organización económica planificada o semi-planificada, la Cooperación Técnica Internacional asume el nombre de Sistema, porque involucra a todos los sectores de la organización del estado, a donde las tentativas de concentración de los recursos, tiene más promisorias esperanzas de utilidad y racionalidad, que el desconcierto y anarquía del sistema liberal que deja hacer y deja pasar, asústense, sin ningún verdadero control, ahí donde nuestra soberanía lo exige con las exploraciones disfrazadas de cooperación y que buscan, esencialmente, nuevos recursos energéticos, la prospección de minerales, nuevos insumos para la industria mundial de los fármacos, de la alimentación y un nutrido etc.
(Continúa)

viernes, 7 de septiembre de 2007

M. HILDEBRANDT

Martha Hildebrandt tiene razón. Es más, tiene toda la razón del mundo.

Martha Hildebrandt, acaba de declarar, tras el debate sobre la preservación y difusión de lenguas nativas en el Congreso, que no puede discutir ni rozarse con los peruanos que no tienen su nivel cultural ni su formación profesional y nosotros agregaremos, ni su condición humana.

Esa malhadada condición que la aproxima de la bestialidad xenófoba, la más execrable y que la habilita para dialogar, en efecto, únicamente con sus pares, con el residuo gregario de ese quiste purulento que es el fujimorismo y con los tenebrosos líderes del robo, del asesinato en masa, de la abyección criminal y de la First Combina, aproindecente.

Claro, en una lengua de supuraciones racistas, en aquella lengua que sabe conjugar expeditivamente sus raíces germano hitlerianas y su absurda certitud de ser en el Perú de hoy, la puta del virrey Amat de ayer; la empolvada cortesana de orificios extenuados, esa portadora crónica de gonorreas sifilíticas, transformada en machona intolerante, que abomina la “inferioridad de la raza india” y que solo se codea con los terratenientes, los banqueros, los militares y con los obispos fornicadores, aunque hoy por hoy, no dudo que existan quienes interroguen a la conciencia de su inconciencia, sobre el cómo pudieron haberse podido acostar con semejante esperpento. La doctora tiene razón, cada cual en su sitio.

Martha Hildebrandt siempre ha destilado la jactancia de un despiste lingüístico pseudo académico y siempre será incapaz de comprender que vive en un país que no es el suyo, ni por sus ancestros ni por sus acentos de un falso sentimiento de peruanidad, por su convicción de pertenencia exclusiva y excluyente a la “élite”, élite que no es el Perú y a quien apestan todas las referencias de lenguas nativas, privativamente el Quechua y particularmente la inmensa y desconocida cultura que vehicula. En el fondo, sus reparos y su argumentación en contra de la oficialización de las lenguas nativas, es el reconocimiento del miedo de lo que un inmenso movimiento indígena pudiera sentar en materia de derechos, entre otros, el retorno a sus orígenes lingüísticos.

Si una audaz máquina del tiempo pudiera depositarla en el centro infamante de la conquista española, veríamos que habría sido desde su despacho virreynal, de donde salieron los bandos y edictos que condenaron a las huestes quechua-hablantes de Tupac Amaru, conminándolas ha expresarse únicamente en castellano. No hablemos de la extensión de sus prohibiciones que se generalizaron hacia sus vestimentas y sus costumbres, ilustrando el despotismo tiránico, que trasciende en ella y en su actual autoritarismo abusivo y mandón, en sus ínfulas de sapiencia, en medio del aserrín y la pacotilla de un congreso sombrío, justamente sombrío por la ausencia de natural y por los graves excesos de petulancia, arrogancia y pedantería.

jueves, 6 de septiembre de 2007

PAVAROTTI DIVINO

Después de Enrico Caruso, la más universal de las voces, aquella que solía encender profundos estremecimientos, se acaba de extinguir de una enfermedad traicionera. Los detalles arduos y pesados del dónde y cómo, se podrán leer en todo lado, ellos se ilustran con toda clase de pormenores en todos los periódicos del mundo y desde luego, no se escatiman los adjetivos justos de un reconocimiento mundial y emocionado por el tenor de tenores.

Pavarotti ha muerto. Su voz silenciada por el cáncer, perforó en numerosas ocasiones las convenciones de estética musical y dejaremos a los expertos los cuidados de ahondar sus observaciones ortodoxas. A nosotros nos subyugó el timbre de su voz y la radiante generosidad que lo llevó a confundir la Opera con géneros menores, a la mezcla de estilos en los que participaron estadios entusiasmados y delirantes y se produjo el milagro de atraer a un público de numerosos y nuevos iniciados, al placer del gran repertorio de la música clásica.

De sus interpretaciones verdinas, también nos quedará el talento de la voz que nos hace temblar y tiritar, antes que la opinión de los puristas, que lo acusaron de no profundizar la psicología de sus personajes. Nos quedará también, su risa franca y festiva pero más aun, su combate feroz y desigual contra la muerte. Adiós, divino Pavarotti.

martes, 4 de septiembre de 2007

LOS AGUINAGUIÑOLES DEL ESTIÉRCOL

En un contexto de extrema politización, donde los ventrílocuos y sus negras manos invisibles, activan en todo sitio a sus guiñoles para dar pautas, para sembrar el miedo que recolecta la inhibición o la cobarde abstención de los débiles, para desestabilizar y generalmente imponer a la opinión sus eméticos designios, es moralmente lógico y hasta obligatorio gritar alto y fuerte para denunciar las sucias combinas, cualquiera que sean sus banderas, cualquiera que sean las estrategias destinadas a evadir la justicia y contornar la verdad, cualquiera que sea nuestra posición y rango.

Pero, la más sucia de las combinas no viene de Chile. Viene de palacio de gobierno, con la argumentación del “despolitizamiento” de la extradición que define la impostación de una falsa independencia política, frente al caso del fujitivo que es, por excelencia y anotomasia, un caso de corrupción y criminalidad política contra los intereses del Perú, que en todo orden de cosas, corresponde al Presidente asumir el rol de su defensa, sin ese vulgar bouclier de imparcialidad embustera, que esconde un vientre engordado de componendas, de negociados, pactos inmorales y secretos, de gran talla.

Sepan que en este país, gracias a las audaces denuncias, a las imprudencias y a las impertinencias, damos en el clavo y aprendemos a detectar y abominar la pestilencia abjecta que cunde y destilan los sátrapas, aunque seamos desatinados con los apremios mentirosos que nos urge la diplomacia, como lo ejemplariza Chehade, con su grito providencial, grito honesto de alerta a la conspiración contra la dignidad de nuestro pais, a quien se le prepara una artera trastada legal para legitimar la fuga de Fujimori.

Ese Cehade infantil que el tríptico de la vergüenza condena pidiendo a gritos su cabeza, con Aguinaguiñol como fiscal del estiércol y el chanchullo avezado, es decir: Los capitanes del gran capital, el Apra y la mafia fujimontesinos, es un tipo con cojones, su gesto lo engrandece y solo aquel que llega a ser grande en la vida, será gratificablemente un niño toda la vida.

lunes, 3 de septiembre de 2007

SOCIALIZAR LAS PERDIDAS Y PRIVATIZAR LAS GANANCIAS

Con una candidez inesperada que encubre el sarcasmo y hasta la inmoralidad, El Diario La Crónica, a través de un extenso artículo, nomina a los numerosos cuestionamientos de constitución que se formulan al FORSUR, como una “polémica político-administrativa” a lo que es, ante los ojos del alma, un acto ciego y anticonstitucional. Un pujante sobre dimensionamiento de la influencia del poder de un solo hombre que encarna el ejecutivo, sobre un Congreso Nacional auto-castrado de sus prerrogativas o lo que es peor, enajenado de incompetencias:

Congreso claudicante cuando acepta poner la protección de la comunidad en manos de la empresa privada.

Congreso insensato, cuando otorga a esta un poder discrecional sobre la vida y los bienes de las personas damnificadas.

Congreso ignorante supino, cuando allana el camino al avasallamiento de las iniciativas autonómicas regionales.

La Crónica sostiene que el FORSUR, es un interesante desafío para algunas de las estrellas del sector privado, sector que con fundadas razones participa del prestigio del crecimiento económico, pero a la vez, dice caerle parte de la crítica “por el muy poco impacto social de la bonanza macroenómica”:


Tácito reconocimiento del furor de la inversión que recoge las utilidades desmesuradas y desbordantes, sin cargas impositivas de peso, con sueldos ligeramente modificados a la alza y con salarios estacionados en la impunidad.

Tácito reconocimiento de la complicidad o de la impotencia gubernamental para imponer una justa distribución de la riqueza, para acordarse de manera preferencial de los trabajadores más olvidados en la escala remunerativa, como estipulan las pomposas declaraciones de principio del Apra, que solo se desempolvan en periodos electorales, para exhumarse rápida y vergonzosamente después de la victoria, sin principio alguno.

El FORSUR, dice La Crónica, no es solo un grupo de empresarios exitosos a la cabeza de un proyecto de reconstrucción, “será una prueba ácida de lo que puede hacer una gerencia privada, frente a un desafío social con inevitables filos políticos…Nunca antes la idea de la gerencia como modelo de gobierno había sido puesta frente a un desafío tan concreto como este…”

Efectivamente, surge nuestro primer concordato. Las operaciones que sobre el terreno practicará FORSUR, serán bien una prueba ácida de lo que puede hacer una gerencia privada, con su equipo perfecto de miembros que económica y financieramente están ligados a los rubros de la construcción civil y militar, al aprovisionamiento de materiales, bienes y servicios, con sus inocultables conexiones en el extranjero. Es decir, que responden como la horma y el zapato, a la totalidad del espectro de necesidades que exige una reconstrucción urbana. Solo resta finiquitar los detalles piramidales mafiosos para instaurar la participación contante y sonante, desde la presidencia hasta el monaguillo, el soborno audaz, la manipulación descarada y el silencio, incluyendo aquel de cierta prensa que ya insinúa el tenor de sus comisiones:

“De manera casi automática, numerosas empresas han entendido que la catástrofe del sur chico, es la oportunidad de demostrar su buena disposición frente a los necesitados. Pero el encargo de Alan García al equipo de Forsur, va más allá: tendrán que demostrar su eficiencia en un terreno que no es
obtener utilidades, frente a una población que por un buen tiempo será campo fértil de los reclamos…”

sábado, 1 de septiembre de 2007

ANIVERSARIO DE LA MUERTE DE DIANA

A diez años de distancia y muy lejos de la endiablada emoción que suscitó en el mundo entero la muerte de Lady Diana, el 31 de agosto de 1997 en Paris, Los ingleses celebraron esta desaparición violenta en medio de una calma excepcional, pero con las exigencias que la tradición impone. El desbordante fervor ha desaparecido, pero el mito queda y se engrandece; más aun ahora, que todavía no aparecen claras las explicaciones sobre las verdaderas causas del accidente mortal en el Puente del Alma.

A la histeria colectiva que sacudió a la Gran Bretaña, el día de su muerte y los días sucesivos, el tiempo devuelve a los ingleses su flema habitual, más una imagen mitigada de afectos inolvidables, cierto, pero desprovistos del dramatismo patético, que también se transportó al mundo entero y que provocó, extrañamente, que mucha gente pobre, y pobre gente, llorara desconsolada y a moco tendido.

Claro, había muerto la “Princesa de los pobres”, la pobre infeliz que su marido engañaba miserablemente siendo inmensamente bella y generosa, y que, la bazofia del sensacionalismo universal la cubrió, con casi celestiales hábitos de pureza semi virginal, próximos de la beatitud y la santería y que incluso ahora, otros bellacos se dedican a vivificar la saga agonizante con elucubraciones intrigantes, con conjeturas trasnochadas, en medio de esa especie de fascinación idiota por los gestos y anti- gestos de una monarquía insensible, insípida, caduca e intrascendente.

Una sola ceremonia oficial ha sido organizada y como homenaje discreto, una misa en la Capilla de los Guardas, cercana al Palacio de Buckingham, con asistencia de 450 personas elegidas rigurosamente, entre las que destacan, el viejo y el nuevo Primer Ministro, el infalible Elton Jhon y Mario Testino, responsable en parte, del mito que su fotografía contribuyó a engrandecer, en medio de grandes reportajes internacionales que mostraban a la princesa solitaria, embarcada activamente en la caravana de la caridad. .. Cuando alguien le preguntó, en la ultima redifusión de sus declaraciones, si se sentía bien, ejercitando ese papel y porqué, ella respondió con una sorprendente carcajada de sinceridad: “porque no tengo otra cosa que hacer”.

La filantropía y la caridad que practican las grandes sociedades de consumo, requieren de una etiqueta de marca que las dinamice, pero en el fondo, esas prácticas son el reconocimiento elocuente de lo ineficaz del sistema, del carácter marginal de sus ayudas, de su fracaso e impotencia para participar de otra manera más eficiente en la extirpación real del objeto o el sujeto que inspira su compasión. Las filantropías, a menudo son los tubos de escape que una economía potente organiza, en el cuadro de conveniencias fiscales y otros altos arreglos que no son tan generosos como se cree, sino convenientes a los unos y a los otros…


Lejos están, los centenares de técnicos, operando más de cien cámaras de TV, los ecrans gigantes diseminados por todo lado, mostrando a millones de personas las imágenes dolorosas de las obsequias fúnebres, con sus vástagos William y Harry, escoltando el féretro de su madre y auscultados en permanencia por la mirada fría de la Reina madre y por la compasión lagrimosa del vivo y en directo. Todo ello, reducido a su mínima expresión, solo a diez años de distancia, a poco tiempo del segundo matrimonio del heredero del trono, el Príncipe de Galles, a pocos días de una encuesta muy seria que revela, que más del 40 % de los ingleses, aprueban a su amante y ahora nueva esposa, y estiman que Camilla, debe ser la nueva Reina, al costado de Charles… La constancia de de la inconstancia, es la ausencia de estabilidad y permanencia, la odiosa facilidad con que se cambia de amigos, se invierten las pasiones y se muda de opiniones…!A reina muerta, reina presta!