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martes, 27 de febrero de 2007

VARGAS LLOSA Y LOS HUESOS DEL CHE

(Vira Gasot)

Gusanos, se denominan a esos animalitos invertebrados, cuya despreciable actividad se instruye arrastrando su nuisible perversidad en la tierra y en otros medio ambientes. En informática, un gusano se copia a si mismo hasta ocupar toda la memoria, sembrando el pánico y la destrucción. Los gusanillos, son aquellos parientes próximos de los anélidos, de sus especies infinitas que pueden ser incluso, “erectus” y provocan otros enormes estragos por el placer de destruir, único sentimiento que poseen, única obsesión de rampar y destrozar todo lo que se construye con esfuerzo, desmenuzando también las memorias humanas, incluida la de aquellos hombres cuya gigantesca estatura los abruma, los inquieta, los deprime.

Tal, es el caso del escritor Vargas Llosa que, en una edición de ayer o de anteayer del diario El Comercio, arroja una inmensa piedra de toque sobre los huesos de Comandante Che Guevara, en un entusiasta artículo que avala la intrigante “teoría” de los periodistas Rico y De la Grange, según la cual, la repatriación de los restos mortales del Che, habría sido una inmensa mentira de estado, fraguada por Fidel Castro en Persona, hace diez años atrás.

Vargas, garantiza que no es imposible que una tal hipótesis sea cierta: Fidel Castro, dice, “necesitaba que el cadáver del Che reapareciera oportunamente para echarle una mano, en una gran operación de desvío de la atención y manipulación de la opinión pública cubana, golpeada con dureza por la crisis económica y la incertidumbre. Y toda la maquinaria del Estado se puso en marcha para encontrar ese cadáver, o fabricarlo, sino aparecía el verdadero. Por eso la fosa fue abierta de noche, fuera de las horas permitidas para la excavación… y por eso nunca se hizo la prueba de ADN…”
Declaraciones de una tal envergadura, cortan la respiración y cercenan de cuajo la voluntad de responder. Al vómito disfrazado con la inelegancia de la palabra, no se responde; como no respondimos ni nos ocupamos, los primeros dias de febrero, cuando apareció, en la revista de pronunciado formato anticomunista de Enrique Krause, Letras Libres, el articulo: “Operación Che.” Historia de una mentira de Estado, publicado, y publicitado como una primicia mundial “irrefutable”

En ese artículo, los gusanillos inoculados de la rabia y del odio que les inspira la revolución cubana, ya se habían interesado anteriormente a demoler en carne viva la trayectoria de ejemplar honestidad del Che. Ahora se introducen en sus huesos, macabramente, mórbidamente, ensañándose con ellos, más allá de la muerte, sin por lo tanto llegar a horadar de un solo milímetro la pétrea y enorme estatura de un hombre, que dejo como herencia, la fidelidad y persistencia en las ideas que se suscribe, el inmenso amor por el hombre desposeído en cualquier punto de la tierra, la austeridad y la justa mesura en todos los actos de la vida.

El padecimiento físico del que sufrió el Che, no fue una excusa para no consagrarse intensamente, en cuerpo y alma, a la misma causa que el escritor Vargas Llosa, abandonó, deplorablemente en su juventud, en beneficio de una rufianesca postura de traidor, y hoy, como comentarista que honora el deshonor, en un gusanillo abominable de más.

El artículo que publicaron los ensalzados periodistas, Rico, española y De la Grange, francés, es un doble cuento: Cuento, porque es falso y mentiroso. Cuento porque la técnica de la narración convoca a la trama policial, con sus sospechas y sus sospechosos en profusión y con afirmaciones imposibles de verificar, al menos por el momento, y porque son declaraciones a donde la manipulación narrativa las inclina en el sentido de beneficiar la postura política que sus autores buscan y sobre las cuales edifican sus conclusiones “irrefutables”, sin aportar la más mínima prueba científica, exceptuando el hecho que, efectivamente, no se hicieron los análisis de ADN, porque las confrontaciones maxilares, hace diez años, tenían el mismo rigor y el mismo valor científico que hoy, la prueba de ADN.

Son, sin duda, las características de romance policial las que atraen al escritor y las que avivan su fantasía literaria en la que encuentra refugio y en donde se aloja indefinidamente; desde allí, la pluma del político frustrado, desborda de fantasmas y delirios, incongruencias y paranoia. Sus retinas embarazadas de cataratas macartistas, le hacen ver la ficción en política, más bella y más hermosa que la “grisácea” realidad, como él declara.

Por eso, no entraremos a decorticar sus otras afirmaciones en el contexto del artículo en que denigra la memoria del Che, porque son reflexiones mezquinas, de espíritus enanos, que a diario las encontramos en el leguaje panfletario y primitivo de los detractores de la Revolución Cubana.

Hay, sin embargo, algo con lo que estamos de acuerdo con Vargas, cuando sostiene que “la imagen del Che, es una marca de valor seguro, a la que empresarios de toda clase explotan en los cinco continentes”.

Eso, es irreversiblemente cierto, como cierto es también que los huesos del Che han servido al escritor como insumos de fabricación de un artículo repugnante, por el cual se hace pagar un precio respetable: Hey men, first my copyright. You know men?

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1 comentario:

parapiti pora dijo...

EL CHE GUEVARA Y LOS DÓLARES DE BUSH

por Luis Agüero Wagner(escritor paraguayo)
http://judasiscarioteenlaarenapolitica.blogspot.com

“Un guerrillero no muere para que se lo cuelgue en la pared” (Roberto Jacoby)

A cuarenta años de la relampagueante muerte física del mítico guerrillero argentino Ernesto Che Guevara, los falsos izquierdistas con apoyo mediático de la ultraderecha pro-imperialista y exponentes del clientelismo internacional con el cual el complejo IAF-NED-USAID mueve los hilos de las expresiones artísticas, políticas e intelectuales en Paraguay, ultiman el cadalso para su muerte metafísica con su “Semana del Che”. Nada más absurdo que un homenaje de favorecidos por agencias del imperio para quien hace medio siglo identificó al poder norteamericano como el enemigo global número uno de la humanidad, y a quien nada ni nadie irritaba tanto como el mercenario, posesionado como estaba de una causa con tanta potencia como para acabar coronando con un brutal y elocuente epílogo sus propias convicciones.
Nuestros exponentes locales, guevaristas de simulacro, más que el famoso lema marxisto-guerrillero “Patria o muerte ¡Venceremos!”, deberían adoptar el “Patria o muerte ¡Venderemos”, al estilo del sitio web “The Che Store” que acepta tarjetas de crédito VISA y ofrece todos los accesorios de vestuario para “tus necesidades revolucionarias”.
Sabemos que la cultura pop de la que somos consumidores viene arremetiendo contra el mensaje guevariano mucho antes que la marca de vodka Smirnoff, propiedad de una familia rusa zarista que debió huir a Estados Unidos con el advenimiento de la revolución de Octubre, adoptó el famoso retrato de Korda a sugerencia de una agencia de publicidad inglesa. Hoy, evidentemente, el mundo ha sido tan enjuagado por el marketing como para que una familia zarista -o beneficiarios de dólares de George W. Bush como los dirigentes de nuestro PMas-, y el célebre guerrillero comunista, confluyan en un trago aguardentoso a modo de armisticio dialéctico.
La leyenda del Che tiene muchos cultores que la asimilan más para conmover ocasionalmente relaciones interpersonales que para encender la lucha de clases, aunque unos pocos admiradores sinceros como Rodolfo Walsh, hayan tenido la integridad suficiente como para acusar la propia vergüenza de que Guevara haya muerto con tan pocos a su alrededor. Sin lugar a dudas nuestros héroes locales no se hubieran contado entre los leales en Valle Grande ni en La Higuera, incapaces como demostraron ser de la mínima entereza para rechazar los 127.000 dólares que George W. Bush, a través de la IAF, les facilitó para su activismo de “izquierdas”.
De pertenecer a la especie no se salvan los beneficiarios de USAID que militan en el movimiento Tekojoja, los filizzolistas a quienes bajo directivas del norte se les fue la mano con el arte abstracto expresionista en la vía pública durante su administración municipal, o los opinólogos seudo-izquierdistas que desde las páginas de la prensa maccartista cantan loas a los planes energéticos de W. Bush mientras nos presentan un mundo tiranizado sin lugar para el futuro, donde solo puede existir el consumo, aunque la mercancía a vender sea ocasionalmente el mismo CHE.
Es común que se crea que el traidor es indispensable para que se produzca el fracaso del héroe, pero por lo general fracasan las propias carencias, la propia hipocresía, los propios errores.
Ciro Bustos, artista que acompañó como guerrillero al CHE en su aventura boliviana y a quien muchos acusan de ser el gran traidor de la empresa, se ha defendido diciendo que la izquierda a veces confunde los roles con excesiva facilidad y cree aproximarse a la categoría de iglesia (las sectas luguistas lo confirman), instalándose allí con pretensiones hegemónicas, tanto que a veces también necesita del Judas alegórico, de carne y hueso, que justifique sus falencias y fracasos. La situación se complica en nuestro caso, cuando el Judas se hace necesario para alcanzar el éxito.
Adversarios ideológicos rechazan las ideas políticas de Guevara, pero con frecuencia comparten los valores que giran alrededor de su mito: revolución, coraje, solidaridad y sobre todo la coherencia. Me atrevo a decir que los admiradores de esta categoría son mejores que los otros, al reconocer que estar moralmente en lo correcto es, en última instancia, más importante que lograr una victoria. Algunas de las sectas luguistas que hoy se proclaman furiosas guevaristas han demostrado en los hechos estar dispuestas a renegar mil veces de lo moralmente correcto a cambio de alcanzar una victoria electoral que les permita acceder al zoquete.
La artista plástica Liliana Porter, cuyo sello son las ideologías y significados entrecruzados intencionalmente, llamó “Simulacro”a su obra donde un CHE de juguete orbita junto a Mickey y Donald, mientras el rockero argentino Moris lo asocia en una de sus letras con Drácula y King Kong.
Dentro del mismo contexto, la semana del CHE organizada por la izquierda purista del PMas es otro ejemplo de cómo el cinismo y la fortuna de un ícono lo pueden empujar a la ficción, sin lograr resignar su lugar en la verdadera historia.


EN TODAS PARTES SE CUECEN HABAS: CUESTIONARIO PARA LUGUISTAS.

Una prensa maccartista que los paraguayos heredamos de Stroessner pretendió hacernos creer que el obispo “de los pobres” Fernando Lugo era un candidato de la izquierda, como si la Iglesia Católica fuera referente de institución progresista. A ellos les planteamos estas interrogantes:

¿Es izquierdista Ricardo Canese (dirigente luguista) cuando defiende la política de biocombustibles de George W. Bush?
¿Alguno de los dirigentes luguistas protestó alguna vez por las injerencias de James Cason?
¿Recibe dólares de USAID la ONG “Gestión local” de Guillermina Kanonikoff y Raúl Monte Domecq?
¿Estuvo Camilo Soares en noviembre del año 2000 en un congreso financiado por la NED?
¿Fue o no publicitado Lugo por el diario ABC color, propiedad de Aldo Zucolillo, favorecido del agente de la CIA Leonard Sussman cuando era perentorio fabricar bien remunerados disidentes a la dictadura?
¿Firmó Julio Benegas, empleado de Zucolillo, un contrato con Bryan Finnegan ( de la AFL-CIO) el 21 de Setiembre de 2005?
¿Recibió la casa de la Juventud –cuna del PMAS- 127.000 dólares de IAF en el año 2004?
¿Puede ser de izquierda gente financiada por la NED, institución creada como alternativa a la CIA por el imperio?