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sábado, 21 de julio de 2007

FUJIMORI YA ES SENADOR:ELECCIONES "CRUCIALES" EN JAPON

(Vira Gasot)

El Primer Ministro japonés, Shinzo Abe, políticamente hablando, se parece cada vez más a su equivalente local, en todo lo que tiene de mediocridad y de incompetencia en el ejercicio de la primera magistratura. El Doctor García cumplirá pronto, un año de recorrido errático y altamente cuestionable, y, su homólogo nipón, también cumplirá pronto, un año de equivocaciones, desatinos y calamidades gubernamentales, duramente reprochados por una población que comienza a mostrar signos claros de hastío e irritación, mismo como en el Perú.

El Primer ministro de su Majestad Imperial, el Emperador Akihito, el terrible halcón nacionalista conservador, exhibe una caída libre y espectacular en los sondeos nacionales, con una taza de popularidad disminuida a porcentajes aparatosamente bajos, pareciéndose, como dos gotas de agua, a la vertiginosa caída de la versión cholocriolla: 35 % sobre diez meses de gobierno para Abe y 35% sobre un año para García, ¡ave maría!

Ambos políticos han sobrepasado la cincuentena, siendo más joven el nipón, solo con 52 años, pero ambos están al frente de dos imperios que reivindican la paternidad del sol, como dos sumo sacerdotes que dispendian un rico ritual dramático teatrero, en el fondo, y en la forma de oficiar la santa masa, para mejor aporrear al pueblo, cada uno en su estilacho nativo y vernacular aunque, el Doctor García, tenga más de sumo que de sacerdote, por su gran tamaño y por su incontrolable apetito para aproximarse, lo más posible, al óptimo de peso y al máximo de poder, que ese milenario deporte marcial exige, para llegar a ser único y exclusivo en el círculo del combate Sumo. Paradójicamente, ambos son devotos e hinchas practicantes de la austeridad…para los demás…

Para Abe, las cosas han comenzado a complicarse seriamente en su extenso archipiélago, de la misma forma que, las últimas manifestaciones que han inundado de descontento la extensa totalidad de las regiones en el Perú, y que han dado lugar a la ruptura del estado de gracia del que disponía el Doctor García, las cosas se le comienzan a complicar, seriamente también.

El Primer Ministro japonés, igual que su semejante peruano, ha descendido poco a poco en la consideración popular por una serie de ecándolos notorios, como el fiasco en la gestión de las pensiones de los salariados, habiéndose producido, en el sector de la seguridad social, una enorme hecatombe por la desaparición-confusión y deficiente homologación de más 50 millones de expedientes, cuyos montos no corresponden a las cotizaciones efectuadas por lo que, justificadamente, la población ha manifestado su cólera y su desaprobación al gobierno del Partido Liberal Demócrata, al que pertenece el señor Shinzo Abe.

Esta formación política, lleva en el poder más de medio siglo, tras una breve interrupción en 1993 y la actual coalición que forma con el Partido Centrista Komei, se ha manifestado incapaz de gobernar, además, por otra serie de escándalos a donde la mágica palabra que une y seduce, a los unos y a los otros, se llama corrupción y se aplica sin pudores ni remordimientos, salvo cuando se la descubre infraganti y desnuda, sin su “mawuashi”... En efecto, el Gabinete de Abe, cuenta en su haber con dos ministros dimisionarios y un suicidio, dos, salpicados por la práctica deshonesta de las sobre valoraciones, de las comisiones prohibidas y de otras tantas prebendas clásicas, comunes en el océano pacifico, restando en competición la candidatura a la deshonestidad total del actual Ministro de Agricultura, lo que viene a complicar las aspiraciones electorales de Abe, en la víspera de las elecciones senatoriales del próximo 29 de julio, dia patriótico en el Perú, dia en el que todos deberemos constatar, amargamente, la victoria de la indignidad en toda la línea y en la persona de un senador sátrapa, inteligente, pero despreciable.

En este clima de agitados reproches y de un ambiente de ingobernabilidad, el Japón entra a la última semana de campaña, bajo un telón de censura popular, y todo dependerá de la magnitud de la derrota anunciada en siete colores, par acelerar una posible evicción del Gabinete de Shinzo Abe o, incluso, de él mismo, con una nueva configuración partidaria de coaliciones multicolores. Los dados se echarán, también, para medir la suerte del prófugo peruano, Alberto Fujimori, quien aparece cándido y angelical por breves segundos solamente, en un spot publicitario del Nuevo Partido del Pueblo (NPP), en medio de otras celebridades locales que, como la Señora Yuko Tojo, nieta del General Hideki Tojo, ejecutado en la horca en 1948, por crímenes de guerra, suscitan un creciente interés, de proyecciones electorales insospechadas. Abe, también se sirve de la televisión como García y su lenguaje se amamanta también, de sendos acentos melodramáticos y tragicómicos: “Es crucial que ustedes me confieran los medios para proseguir con mis reformas…Yo les suplico por favor de confiarme vuestra fuerza…Yo no puedo permitirme de perder…”

Los parangones con el presidente García son abundantes, sobre todo, en esa línea dramático megalomaniaca y populista de sus discursos, que se inflan, unas veces de grandezas demagógicas vacuas, para enfrentar las disparidades y las injusticias sociales y otras, de dramatismos histrionizados hasta el borde de las lágrimas, para justificarse y convencer a una población que, como en el caso japonés, ya ha asumido, en la campiña, la actitud de abandonar las filas del PLD, por considerar que esa organización política ya no defiende sus intereses. Recordemos de paso, que el nuevo partido político del emperador de la corrupción y el crimen, el partido Komumin Shinto, es una formación política de derecha, escindida del partido del Primer Ministro.